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Lunes 06 de Junio

El lunes, yo estaba feliz, pues para mí, había ganado la dignidad. Para mí, el que no saliera elegida Keiko, implicaba que el país le ha dado una lección a los futuros gobernantes. El mensaje era "hagan bien las cosas si desean que sus hijos tengan la misma oportunidad que ustedes: llegar a ser presidente de la república". Y yo estaba feliz: la dignidad y la memoria se había impuesto.

Llegué a clase, un grupo de chicos entra y a un alumno que había dicho que había votado por Ollanta lo estaban haciendo responsable de los futuros desatinos que cometa el ganador. El alboroto estaba en el laboratorio, aún no era hora de empezar y antes de que sigan molestando más al alumno, quien estaba alejado un poco del grupo, les dije - Yo también voté por Ollanta - y las caritas de los alumnos pasaron de la broma pesada con su compañero, a la incredulidad y a la sorpresa, para luego acompañarlo de un silencio casi sepulcral. Fue un instante que duró ese silencio, pero fue la sorpresa que les invadió. Alguien como yo, que defiendo la libertad y la democracia y que apoya el libre mercado, votar por alguien que atentaba contra todo eso, pues ese fue el mensaje de los últimos meses sobre el candidato electo, era increíble.

Algunos se animaron a hablar colocando un pero y tuteándome (algunos me tutean y otros me dicen profesora, pero todos guardamos respeto por los otros) y antes de que continuaran les dije - les voy a explicar por qué voté por Ollanta - y acoté - recién lo decidí el viernes a las 12 de la noche - . Les dije además que yo estaba más inclinada a votar por Keiko; sin embargo, el miedo al riesgo país no me parecía suficiente en las últimas horas para inclinarme por ella. Y luego del preámbulo, continúe con las razones que me hicieron decidir por él. Pasé a explicarles un poco de historia, algunos me dijeron que ellos no lo recuerdan, les dije que talvez no habían nacido aún. Y luego de tomarme como unos 5 o un poquito más de minutos de la clase (menos de 10, mientras llegaban más alumnos), empezamos con la clase. No sin antes decirles que Ollanta sabe que nuestro voto, no es un cheque en blanco y que pelearemos por nuestra libertad, en caso se vea amenazada y que debemos estar vigilantes.

El alumno que había recibido el abucheo y las bromas pesadas de sus compañeros, sonrió y afirmó que él también lo había decidido en la semana pero aún tenía la voz baja, como si se avergonzase de haber votado por él. En el transcurso del día, unos alumnos comentaron que habían cerrado la bolsa porque había caído 8 puntos (no lo he corroborado). Bueno, una pequeña clase de economía y finanzas era necesaria. Luego, ya para el final del laboratorio, las elecciones ya no era más tema de conversación, el tema era las notas para saber por cuanto iban al examen final.

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